<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476</id><updated>2012-01-04T14:38:48.644-08:00</updated><category term='literatura'/><category term='creación literaria'/><category term='máster'/><category term='Universidad'/><title type='text'>Ustedes y nosotros</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>17</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-574659334905718129</id><published>2011-02-24T02:45:00.000-08:00</published><updated>2012-01-04T14:22:43.811-08:00</updated><title type='text'>De peces y sombras</title><content type='html'>Intento descubrir mi figura reflejada en el Guadalquivir. Me pregunto cómo me verán los peces desde abajo. Pero me doy cuenta de que los peces tampoco pueden verme. Quizás sea por las luces del puente de Triana que les ciegan. O tal vez por el ruido ensordecedor de las gentes que, a un lado y otro, dan vida a esta ciudad en la que todo es posible. Todo. Hasta eso en lo que he pensado cuando me dirigía hacia aquí. O puede que los peces simplemente prefieran dirigir su mirada hacia otro sitio: el reflejo de la calle Betis, la Torre del Oro, testigo de glorias pasadas, o esa joven pareja que se magreaba en el césped.&lt;br /&gt;Hablando de parejas, acabo de caer en la cuenta de los candados que llenan el puente. Pensé que los habían quitado. Pero, por lo visto, hay amores-candados que aguantan más que otros. Beatriz e Ignacio. Jose y Marta. David y Alicia... Intento imaginarme la cara de estos cursis enamorados. Algunos han escrito sus nombres con rotulador, otros los han grabado con una navaja y hay hasta quien ha recurrido a métodos más profesionales. Todos creyeron que su amor-candado duraría para siempre, pero cualquiera sabe en qué habrá quedado la cosa. Invento historias con estos nombres. Me gusta fabricar su primer encuentro, su primer beso, sus peleas, sus manías y ese instante glorioso en el que ocuparon el lugar que ahora ocupio yo y sellaron su amor-candado para siempre... ¿para siempre?&lt;br /&gt;Unas voces femeninas me sacan de mi ensimismamiento. Ríen alegres sin saber que los peces tampoco pueden verlas a ellas.&lt;br /&gt;Muchas veces he pensado en este momento, pero lo había imaginado distinto, más íntimo, quizás.&lt;br /&gt;Me gustaría tener un postrer pensamiento que me permitiera redimirme. Pero hace ya demasiado tiempo que no hay redención posible.&lt;br /&gt;Quizás este no sea ni el lugar ni el momento adecuado... aunque creo que lo que pasa es que el vértigo me está asustando demasiado. Miro al cielo. Respiro hondo. Lleno mis pulmones de cuanto de este aire contaminado me es posible. Consigo calmarme y dirijo mi mirada hacia el frente. Allí, no demasiado lejos, ni demasiado cerca, la soledad en penumbra de la Torre del Oro me desnuda, me hace verme tal y como soy. Me hace consciente de mi soledad y de mi fracaso, de lo que fui y ya nunca seré. La Torre del Oro me devuelve la sombra que me ha empujado a estar aquí, en este momento que parece tan inadecuado para mi propósito. Vuelvo a coger aire. El vértigo ya no me asusta y ha dejado de importarme que los peces de este río grande tengan mejores cosas para mirar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-574659334905718129?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/574659334905718129/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2011/02/de-peces-y-sombras.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/574659334905718129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/574659334905718129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2011/02/de-peces-y-sombras.html' title='De peces y sombras'/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-3085457359568262714</id><published>2010-07-27T03:02:00.000-07:00</published><updated>2012-01-04T14:23:04.105-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><title type='text'>Un antro infernal</title><content type='html'>La insonorización de aquel antro infernal era bastante rudimentaria: montones de cartones de huevo unos colocados junto a otros. El acceso era un poco complicado. El inmenso hueco entre la escalera y la entrada había sido sorteado con unas tablas de madera sobre las que había que andar con bastante habilidad si no querías precipitarte al suelo que se abría amenazador bajo tus pies. El ambiente era el que uno podía esperar de un sitio como aquel: cajas de pizza vacías, botellas de alcohol por todas partes, diversos instrumentos musicales repartidos entre la pared y el suelo y aquellos posters que captaban hipnotizantes tu atención. Había posters de grupos de metal muy famosos; otros sólo accesibles para los iniciados y otros que daban cuenta de giras por el país (Bratislava, Banska Bystrica, Kosice). Completaba el ambiente gente de los más diversos tipos y ocupadas en distintas cosas: había gente bailando, gente charlando, gente enfadada, gente totalmente enamorada (unos con amores correspondidos y otros no) e incluso había gente que se moría de ganas de ser besada. Y es que, a veces, el cielo también se puede esconder en un lugar aparentemente infernal, rodeado de cartones de huevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque el cielo, ya se sabe, nunca es para todos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-3085457359568262714?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/3085457359568262714/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/07/un-antro-infernal.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/3085457359568262714'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/3085457359568262714'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/07/un-antro-infernal.html' title='Un antro infernal'/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-1471922475823934638</id><published>2010-07-06T09:02:00.000-07:00</published><updated>2010-12-17T04:23:35.543-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><title type='text'>No estás</title><content type='html'>No estás. Y, sin embargo, tu sombra me acompaña siempre. No estás. Y, sin embargo, te noto en cada árbol, en cada pájaro y en cada piedra del camino. Tu susurro me llega de lejos. Siento algo en mi mejilla y sé que es el beso que me mandaste anoche y que ha llegado con un poco de retraso. No estás. Sin embargo, cuando cierro los ojos siento tu aliento que me anima a seguir. Y, pese a todo, sigo. E imagino cómo serían esos momentos mágicos que vivo sin ti si estuvieras aquí. Pero no estás. Y, sin embargo, te llevo dentro de mí. Por la noche, sola en mi habitación, recuerdo cada milímetro de tu piel, la recorro imaginariamente y la amo con la misma intensidad con la que antes amaba tu piel real. Y así me vence el sueño, abrazada a tu recuerdo. Por la mañana, imagino nuestra conversación matutina, tan convencional, tan rutinaria y tan extremadamente dulce:&lt;br /&gt;- Buenos días, amor (digo yo entusiasmada)&lt;br /&gt;- Bueno días (respondes a regañadientes con los ojos aún pegados y con cara de pocos amigos)&lt;br /&gt;- ¿Qué tal has dormido? (y sigo mirándote con la carita de niña inocente que tanto te gusta)&lt;br /&gt;- Bien (respondes anodinamente, arrancandome una sonrisa con tu malhumor mañanero)&lt;br /&gt;Y, pensando en eso,me lanzo a descubrir este país tan lejano sin ti, porque tú no estás. Aunque estés.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-1471922475823934638?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/1471922475823934638/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/07/no-estas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/1471922475823934638'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/1471922475823934638'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/07/no-estas.html' title='No estás'/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-6460563405659018522</id><published>2010-06-30T04:05:00.001-07:00</published><updated>2010-12-17T04:23:56.341-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Universidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='creación literaria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='máster'/><title type='text'>Máster de creación literaria</title><content type='html'>Os dejo la dirección de un máster de creación literaria que se va a poner en marcha el año que viene en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. El master está dirigido por el profesor Miguel Nieto y la subdirectora es la gran profesora Mercedes Comellas. Si conocéis a alguien a quien pueda serle útil esta información, por favor, difundidlo.&lt;br /&gt;www.master.us.es/escrituracreativa/&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-6460563405659018522?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/6460563405659018522/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/06/master-de-creacion-literaria.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/6460563405659018522'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/6460563405659018522'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/06/master-de-creacion-literaria.html' title='Máster de creación literaria'/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-3889946303149234437</id><published>2010-06-08T08:52:00.000-07:00</published><updated>2010-12-17T04:24:14.416-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><title type='text'>Historias de castillo</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/TA5oPRG6PAI/AAAAAAAAALY/wVSelUw5UW8/s1600/P1150118.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/TA5oPRG6PAI/AAAAAAAAALY/wVSelUw5UW8/s320/P1150118.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5480432408056183810" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El olor de aquella flor le recordó algo. Esa fragancia contenía miles de historias. La suya misma estaba allí, en esa pequeña flor amarilla del campo eslovaco.&lt;br /&gt;En las arrugas de Mirka se podía leer la historia del siglo XX, había vivido la Segunda Guerra Mundial, había formado parte de la Checoeslovaquia comunista y había visto cómo ese régimen caía, también había visto nacer a la Eslovaquia que recién se había integrado en la UE y había adoptado el euro. Cosas de los de arriba, naderías sin importancia, solía decir. Y es que a ella las historias que le importaban no estaban en ningún libro, sino en el aroma de aquella pequeña flor amarilla que había nacido por casualidad (como por casualidad nacen casi todas las cosas bellas) en aquel rinconcito de Eslovaquia.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/TA5oCMzrAkI/AAAAAAAAALQ/G_LiGLB3l5c/s1600/P1150132.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/TA5oCMzrAkI/AAAAAAAAALQ/G_LiGLB3l5c/s320/P1150132.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5480432183563452994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Desde que sus ojitos de niña, muy abiertos, para no perderse nada, descubrieron aquel lugar, decidió que ahí guardaría sus secretos (en el aroma de las pequeñas flores amarillas que con su insignificancia hacen bella la primavera) y que ése sería su lugar para soñar.&lt;br /&gt;Mirka hace muchos años que dejó de ser la niña locuela que corría por aquel bosque y se dejaba caer rodando por la pradera. Hace tantos que ni siquiera recuerda cuántos son. Sin embargo, en su memoria sigue vivo el recuerdo de su sueño de infancia. Cuando agotada de cansancio se sentaba a descansar mirando el castillo, fijaba su mirada en la torre y se veía en ella. Era una hermosa princesa de cabellos dorados que se pasaba el día asomada a la ventana esperando su príncipe azul. El príncipe azul era un poco escurridizo y, a veces, venía y otras no. Pero no importaba. Lo único que importaba es que ella era la princesa más hermosa de toda Eslovaquia y, probablemente, de toda Polonia. Cada día llevaba un vestido distinto, pero todos eran preciosos. Su favorito era rojo con bordados de oro. Cuando se lo ponía se hacía dos trenzas muy largas y se pasaba el día mirando desde la torre a un campesino un poco zalamero que la traía loca. El vestido rojo también era el favorito de este humilde campesino. Ella lo sabía porque lo leía en la sonrisa cómplice que él le dedicaba sin desatender la faena. Y así, mirando, mirando, llego a su adolescencia.&lt;br /&gt;En su adolescencia todo era un poco gris. La gente andaba como malhumorada. La guerra les había robado la alegría (esa alegría tan propia del pueblo eslovaco, la alegría de sus trajes tradicionales, de su folclore o de sus bailes). Pero, Mirka, no, ella era distinta. Algunos decían que estaba un poco loca porque pasaba demasiado tiempo sola. Pero ella era feliz. Siempre que podía, se escapaba al lugar de sus secretos y le susurraba a las flores. Ya no corría, solo paseaba, recogía un buen puñado de flores y se sentaba frente al castillo. Seguía siendo la bella princesa de los cabellos dorados, pero ahora dedicaba el tiempo a otros menesteres. Se pasaba todo el día de baile en baile y de reunión social en reunión social. Enfrascada en la tarea de encontrar un bello príncipe azul se había olvidado por completo de su campesino. Y la ajetreada vida del castillo la mantuvo ocupada durante mucho tiempo.&lt;br /&gt;Un día, descubrió que había dejado de ser una jovencita para convertirse en toda una mujer. Ese día el paseo por el bosque se alargó un poco más de la cuenta y la noche le cayó encima. Cualquier otra en su lugar se habría asustado, pero ella era, como toda buena eslava, muy fuerte y muy poco asustadiza. Así que se sentó en la pradera, como siempre, y miró hacia el castillo, como siempre; pero no se vio en él. Estaba en la pradera, tumbada, mirando las estrellas, ¿qué hacía allí?, se preguntó, seguro que me estoy perdiendo el baile, se dijo. No entendía nada. Pero, de repente, descubrió que llevaba un hermoso vestido rojo con bordados de oro, exactamente igual al de su infancia. Y entonces apareció él. Había cambiado mucho desde la última vez que lo vio, pero lo reconoció al instante. El trabajo duro del campo envejece muy rápido. Él parecía mucho más viejo que todos los apuestos y millonarios ricos que estarían echándola en falta, o tal vez no, en el baile del castillo; sin embargo, ella se sentía atraída por aquel hombre rudo de una manera muy intensa, casi animal. Él llegó, se tumbó junto a ella y se puso a mirar las estrellas. No se dijeron nada. Él rompió el silencio y le empezó a explicar todas las constelaciones. Ella no dijo nada, se incorporó, lo miró con dulzura y lo besó. Fue un beso largo, hermoso, puro. Poco a poco se fueron desprendiendo de sus ropas: ella de su vestido rojo de princesa, él de sus ropajes de labranza. Y cuando esas manos ásperas le acariciaron los senos, pensaba que no podía ser más feliz. Pero sí que podía… Hicieron el amor toda la noche. El único testigo de ese amor infinito y desgarrador fue la luna. A ella le hubiera gustado tenerlo dentro de sí para siempre. Esa sensación de ser uno con el ser amado le parecía fascinante y de un poder salvador para el mundo inimaginable. Él no podía creer que tenía entre sus brazos a la princesa del vestido rojo y las trenzas doradas.&lt;br /&gt;- Mirka, Mirka, menos mal que te encontramos, estábamos muy preocupados. Creíamos que te había pasado algo. Llevamos toda la noche buscándote- era su madre. Se había quedado dormida y había pasado toda la noche al raso y, sin embargo, era la mujer más hermosa del mundo. Muchos lo notaron cuando la vieron aparecer por el pueblo.&lt;br /&gt;Desde entonces, no volvió al castillo. Lo que ocurría dentro no le interesaba. Acudía puntual a su cita con ese maravilloso y mágico lugar de los secretos y los sueños, pero se quedaba fuera y esperaba impaciente a su campesino que en cuanto acababa la faena acudía raudo a su encuentro. Y hacían el amor una y otra vez.&lt;br /&gt;Un día sus piernas no le permitieron ir más a sentarse allí, frente al castillo. Y la separación de su amado le produjo mucha pena. Sin embargo, hoy ha tenido suerte. Tiene una nueva vecina. Es una joven extranjera que apenas chapurrea bien su idioma, pero con la que la une una extraña conexión. Le ha dicho: tengo que enseñarte un lugar mágico en el que puedes contarle tus secretos a las flores. La chica la ha montado en el coche y luego le ha ayudado a caminar hasta la pradera. Le ha puesto una silla y ella se ha sentado en el suelo, mirando al castillo.&lt;br /&gt;Desde donde está, Mirka ve la pequeña flor amarilla. El viento húmedo de junio le trae su fragancia y la fragancia le devuelve todos sus recuerdos. Sabía que podía confiar en ti, florecilla; se dice.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-3889946303149234437?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/3889946303149234437/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/06/historias-de-castillo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/3889946303149234437'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/3889946303149234437'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/06/historias-de-castillo.html' title='Historias de castillo'/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/TA5oPRG6PAI/AAAAAAAAALY/wVSelUw5UW8/s72-c/P1150118.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-6413953412750005751</id><published>2010-05-17T01:31:00.001-07:00</published><updated>2010-12-17T04:24:34.186-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><title type='text'>El secreto</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Nadie lo sabía. Era un secreto. Y nadie mejor que las piedras para guardar los secretos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre había sido una piedra sin una forma definida. Mineral, nada más. Desde que recuerda había esta&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/S_D_xmXniTI/AAAAAAAAAKQ/n_IzxwgniCg/s1600/DSC01436.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5472154774833432882" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/S_D_xmXniTI/AAAAAAAAAKQ/n_IzxwgniCg/s320/DSC01436.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;do en aquella montaña. Su vida había sido como la de cualquier otra piedra. Hasta que un día, un montón de gente extraña llegó a su apacible montaña y de manera estruendosa transformaron todo lo que siempre había estado igual. Y ella dejó de ser una piedra normal y corriente, vulgar, en cierta forma, para convertirse en una bella mujer desnuda de orondas formas. Al principio, se sentía un poco extraña: los pechos, la barriga, los muslos, ¿qué era aquello? Su desnudez le abrumaba un poco, ella siempre había sido una piedra muy decente. Pero poco a poco fue descubriendo que se sentía a gusto en su nueva forma. Le encantaba que el visitante despistado que llegaba a aquel lugar casi por casualidad se detuviera a mirarla y que con aquella mirada de curiosidad acariciara suavemente cada una de sus cuervas. Se había convertido en una piedra vanidosa, las piedras de alrededor (que no habían tenido tanta suerte en el reparto de formas) la odiaban silenciosa y profundamente. Sin embargo, en la soledad de la noche, cuando todas las piedras de alrededor dormían, ella lloraba. La pobre estaba enamorada. No era un amor cualquiera. Estaba enamorada de la piedra de enfrente que tenía forma de galán pensativo. Siempre se preguntaba qué estaría pensando. ¿Pensaría en ella quizás? Y mientras todos dormían ella soñaba despierta con ser de carne y hueso y acercarse a su galán y decirle que lo había amado desde que el escultor le hizo ojos y que miraba al antiguo hotel soviético abandonado en la colina de enfrente y se imaginaba su cuerpo redondo en comunión con el perfecto cuerpo del galán pensante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre había sido&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/S_D_aIMW39I/AAAAAAAAAKI/o_Mr-NWDW30/s1600/DSC01440.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5472154371596148690" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/S_D_aIMW39I/AAAAAAAAAKI/o_Mr-NWDW30/s320/DSC01440.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; una piedra sin una forma definida. Mineral, nada más. Desde que recuerda había estado en aquella montaña. Su vida había sido como la de cualquier otra piedra. Hasta que un día, un montón de gente extraña llegó a su apacible montaña y de manera estruendosa transformaron todo lo que siempre había estado igual. Y él dejó de ser una piedra más y se convirtió en un apuesto galán con un aire pensativo que le hacía muy interesante. Sin duda poseía tal belleza y tal magnetismo que el pensador de Rodin era un simple cantamañanas a su lado. Las otras piedras sospechaban de él, qué pensará tanto, y se cree un intelectual, pues es tan piedra como nosotras, comentaban en los corrillos. Él, sin embargo, disfrutaba de su soledad. La forma hace a la piedra y él vivía al margen de la actividad de aquel valle. Al margen de las otras piedras chismosas y de los visitantes despistados. Sólo una cosa lo mantenía en conexión con el mundo: aquella piedra de enfrente de formas sinuosas y mirada penetrante. Muchos de sus pensamientos estaban dedicados a ella, a la que amaba en el silencio sempiterno de la piedra. Y mientras todos dormían él soñaba despierto con ser de carne y hueso y acercarse a su amada y decirle que la había amado desde que el escultor le hizo ojos y que miraba al antiguo hotel soviético abandonado en la colina de enfrente y se imaginaba su cuerpo pensante en comunión con el perfecto cuerpo redondo de la única piedra que lo distraía de sus pensamientos. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-6413953412750005751?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/6413953412750005751/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/05/el-secreto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/6413953412750005751'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/6413953412750005751'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/05/el-secreto.html' title='El secreto'/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/S_D_xmXniTI/AAAAAAAAAKQ/n_IzxwgniCg/s72-c/DSC01436.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-7595321972288092308</id><published>2010-04-09T23:51:00.000-07:00</published><updated>2010-12-17T04:25:03.167-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><title type='text'>Tu ausencia</title><content type='html'>Me he despertado sobresaltada a eso de las tres de la mañana. Tu hueco en mi cama ha sido como una confirmación de mis pesadillas. Luego me vuelto a dormir, recorriendo imaginariamente cada hueco de tu cuerpo. No estabas. A las seis me he vuelto a despertar. Y tú, ¿dónde estás?, ¿por qué no has venido esta noche a dormir? Me he preparado una infusión caliente. Tu ausencia. Ordeno papeles antes de empezar a trabajar. Tu ausencia. Mil datos en mi cabeza, pero yo sólo pienso en tu ausencia que me pesa y me ahoga. Y tú, ¿por qué no me quieres? Ay, tu ausencia. Sigo trabajando, la urgencia prima. Ay, pero dónde estás. Tu ausencia, tu ausencia, tu ausencia. El silencio. Tu olor en todas partes. Las pequeñas huellas que dejas en cada parte. Te espero, pero ¿vendrás? ¿O volveré a quedarme sola acurrucado en mis sábanas que también me reclaman tu presencia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu ausencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-7595321972288092308?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/7595321972288092308/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/04/tu-ausencia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/7595321972288092308'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/7595321972288092308'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/04/tu-ausencia.html' title='Tu ausencia'/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-4381885798463375286</id><published>2010-04-09T09:42:00.001-07:00</published><updated>2010-12-17T04:25:22.058-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><title type='text'>Tristeza</title><content type='html'>Tristeza, vete, aléjate. Déjame tranquila. Déjame seguir siendo inocente. Déjame seguir creyendo en el amor y en la amistad y en la justicia. Sal de mi cama. Deja de acecharme en cada hueco de esta habitación. Vete. Vete. Vete. Que a veces puedes más que yo y eso no lo voy a consentir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-4381885798463375286?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/4381885798463375286/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/04/tristeza.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/4381885798463375286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/4381885798463375286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/04/tristeza.html' title='Tristeza'/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-38884375100806179</id><published>2010-03-24T00:04:00.000-07:00</published><updated>2010-12-17T04:25:56.241-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><title type='text'>Carta a un amigo que se va</title><content type='html'>NOTA: A Miguel, que sigue en nuestros corazones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría decir todas esas cosas bonitas que se dicen en estos casos. Que fue un placer conocerte. Que por qué te has ido. Que cuesta hacerse a la idea de que tu risa no llenará más noches. Que te echo de menos. Que no te demostré cuán importante eras para mí. Que siempre anduve en otras cosas. Que ahora me arrepiento. Que me duele no haber podido decirte adiós. Que tu ausencia se hace insoportable ¡Qué se yo! Podría decir tantas cosas, pero para qué si no vas a volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que algo se muere en el alma cuando un amigo se va. Hoy sé que es verdad. Algo se ha muerto dentro de mí contigo. Me quedan fotos, recuerdos, canciones y tantas y tantas noches robadas al sueño para apurar el hilo frágil de la vida. Pero me faltas tú, tú y ese trozo de mi alma que se ha ido contigo, tú y el timbre de tu voz, tú y la textura de tus manos, tú y tus benditas locuras, tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, las cosas cambian poco. Y hoy en lugar de hablar de ti, voy a hablar de mí, de nuevo. Nos pasamos la vida hablando de nosotros mismos, así nos luce el pelo. Aún así quiero hablar de mí porque me has dejado sola, y eso no se le hace a una amiga. Y eres tan canalla que en lugar de enfadarme contigo, que es lo que te mereces, estoy triste. No estoy sola de no tener a nadie más, estoy sola de querer estar contigo y no poder estarlo; estoy sola de llamarte y que no me contestes, sola de pensar que todo se acabó, así sin más. Una soledad complicada de sobrellevar la mía. Y es que uno construye su vida con otras personas y si le falta alguna, le falta un pilar y la casa, si no se cae, se tambalea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, te contaré una historia. Hubo un tiempo en que yo estaba aún más sola que ahora, un tiempo en que todo lo veía oscuro, un tiempo en el que se me había olvidado sonreír. Un día, mi vida cambió. Cambió mi ciudad. Cambiaron mis circunstancias. Y llegaste tú, y otros amigos más, algunos se quedaron en el camino, otros siguen intentando aliviar mi soledad pese a mi tozuda insistencia de permanecer en el margen de la desolación. Entonces me sentí un poco menos sola. Llegó un día en que pude decir “mis amigos” con la boca bien grande y con la convicción de estar en lo cierto. Y tú estabas entre esos amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo, pasaste a formar parte de mi historia, a ser un personaje más del libro en blanco que es la vida. Te ganaste, por derecho, un trocito de mi alma, ese que ahora se va contigo. Y yo me sentía muy dichosa. Eras mi amigo. Había veces que no te entendía, supongo que también habría veces en las que tú no me entendías a mí, esas cosas pasan. Pero continuamos escribiendo juntos páginas del libro. Muchas tardes, muchas noches, muchos cafés, algunos cumpleaños y algunos conciertos del libro llevan tu nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero te has ido, querido amigo.¿Y ahora qué? Para ti es muy fácil, pero los demás nos quedamos aquí y la angustia del “y si” nos atormenta y la soledad del “ya nunca más” martillea incesante nuestros oídos. Y es que este vacío, esta soledad; ésta en concreto, no hablo de otras de otro tipo más o menos desconsoladas, ya no hay forma de calmarla. Esta herida escuece hoy más de la cuenta y me desgarra el alma y me arranca las lágrimas que están empapando este papel. Mañana probablemente deje de doler, pero cuando eche la vista atrás y me dé cuenta de que ha cicatrizado, entonces sí que me sentiré terriblemente sola. Y será una soledad mucho más triste que la que ahora siento, será “una soledad tan desolada” que decía el poeta. Y entonces, querido amigo, los recuerdos me resultarán mucho más insoportables que ahora. Tal vez, para ese entonces, ya pueda mirar las fotos en las que sales tú, pero ya no veré a mi amigo, veré a la soledad que me dejó. Tal vez pueda recordarte sin que algo se desgarre en lo más profundo de mi ser, pero ya no veré los momentos que vivimos juntos, veré tu ausencia, todos esos momentos de mi vida en los que tú ya no vas a estar. Tal vez, algún día, pueda, de una vez y después de tanto postergarlo, coger ese disco que me regalaste en el que se escucha tu voz y disfrutar de tus canciones, pero ya no será tu voz. Ya no. Querido amigo, ves, me has fastidiado, pero bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras ese momento llega, y puedo ver tus fotos, y puedo recordarte, y puedo escuchar tus canciones, y se cicatriza la herida, te echo de menos. Mientras todo eso llega, sólo me queda la soledad y esa vana esperanza que albergo algunas noches de que todo sea una terrible pesadilla de la que voy a poder despertar a la mañana siguiente. Vana esperanza. Vanas palabras éstas que gasto, sin grandes resultados, para explicar algo tan íntimo como la desolación que en mi mundo supone tu ausencia. Vano todo aquello en lo que empeñamos la vida y que nos impide disfrutar de las personas que nos importan mientras las tenemos cerca. Vanas estas lágrimas que nublan mi vista, vanas, pero son lo único que me queda. Llorar, así, a escondidas, en una soledad de distinto tipo (la de mi habitación) es la única forma que tengo de poder continuar, de poder sonreír y hacerme la fuerte cuando me encuentro con otros que también te conocieron y que también te llamaron “amigo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querido amigo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-38884375100806179?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/38884375100806179/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/03/carta-un-amigo-que-se-va.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/38884375100806179'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/38884375100806179'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/03/carta-un-amigo-que-se-va.html' title='Carta a un amigo que se va'/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-3674012819373926169</id><published>2010-03-09T12:23:00.001-08:00</published><updated>2010-12-17T04:26:10.469-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><title type='text'>Han pasado tantas cosas</title><content type='html'>Algunos poseen la extraña manía de hablarme de ti: dónde te han visto, con quién estabas, qué hacías y, sobre todo, lo feliz que eres sin mí. Te envidio. Yo aún te recuerdo demasiado. Tu risa me acompaña y aparece en los momentos más inadecuados. Momentos tan inadecuados como esos en los que me hablan de ti y me cuentan que ya me has olvidado y que otra ocupa mi lugar.&lt;br /&gt;En esos momentos recuerdo tu olor, tus movimientos, tus expresiones y el mundo me parece terrible sin ti. Pero tú ya no estás. No vas a volver, lo sé, pero no estoy dispuesta a creérmelo. Han pasado tantas cosas. Me has hecho tanto daño y, sin embargo, sigo esperando que me llames, que me abraces y me digas: tranquila, todo está bien.&lt;br /&gt;Y, sin embargo, lo único que tengo son pedacitos de mí repartidos por todas partes y no consigo reunirlos. Lo único que tengo son recuerdos inconexos, tristezas varias y la seguridad de que nunca volveré a mirar a alguien a los ojos y a compartir tantas cosas en esa mirada.&lt;br /&gt;Han pasado tantas cosas y, pese a todo, te quiero tanto. Aunque a ti ya no te importe, aunque tú seas feliz sin mí y aunque algunos me hablen de ti en los momentos más inadecuados. Han pasado tantas cosas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-3674012819373926169?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/3674012819373926169/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/03/han-pasado-tantas-cosas.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/3674012819373926169'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/3674012819373926169'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/03/han-pasado-tantas-cosas.html' title='Han pasado tantas cosas'/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-3082936887074463573</id><published>2010-02-19T23:04:00.000-08:00</published><updated>2010-12-17T04:26:25.462-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/S3-JtWp8NLI/AAAAAAAAAGk/A3gRfmBOug8/s1600-h/P1110823.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5440218287155459250" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/S3-JtWp8NLI/AAAAAAAAAGk/A3gRfmBOug8/s320/P1110823.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Hoy el día ha amanecido gris, muy triste. Como si fuera uno de esos domingos tristes del final del verano. La nieve ahora sólo son charcos y la niebla lo acaricia todo con su melancolía. Yo me he levantado temprano, como siempre. Tenía mucho trabajo, como siempre. He ido a la cocina, he preparado dos tazas de té y al volver me he dado cuenta de que tú ya no estabas. El hueco de tu ausencia en mi cama, aún cálida, me ha desconcertado. Me he sentado en el borde y me he dado cuenta de que no eres real. De que nunca has estado en esa cama. Y de que no eres mío. Pero te he soñado e inventado tantas veces que has llegado a ser parte de mí. He recorrido tantas veces tu cuerpo con los ojos cerrados y las manos en el aire que te has colado en mi pequeña porción de realidad. Así que te he dejado la taza junto a la cama por si acaso es que habías salido sólo un momento a comprar pan calentito para el desayuno, he encendido el ordenador y me he puesto a trabajar. Diligente, como siempre. Meticulosa, como siempre. Sola, como siempre.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-3082936887074463573?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/3082936887074463573/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/02/hoy-el-dia-ha-amanecido-gris-muy-triste_19.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/3082936887074463573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/3082936887074463573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/02/hoy-el-dia-ha-amanecido-gris-muy-triste_19.html' title=''/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/S3-JtWp8NLI/AAAAAAAAAGk/A3gRfmBOug8/s72-c/P1110823.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-2632836552651350891</id><published>2010-02-15T01:48:00.000-08:00</published><updated>2010-12-17T04:26:39.811-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/S3kYtQuPdtI/AAAAAAAAAGU/HAQTa_oEgeM/s1600-h/P1100005.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5438405190888683218" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 300px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/S3kYtQuPdtI/AAAAAAAAAGU/HAQTa_oEgeM/s400/P1100005.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Aquel era un buen lugar para pasar toda la eternidad. El pequeño cementerio de Síbir estaba en mitad de la nada. A un lado, la montaña. Al otro, el abismo. Y, en medio, ella. Rodeada de tumbas que contenían miles de historias: amores, desamores, amistades, traiciones, luchas personales y colectivas. Había llegado allí por una serie de casualidades. Su corazón roto la había impulsado a huir, a alejarse de su mundo cómodo y conocido hacia no sabía muy bien dónde. Había llegado a Eslovaquia, por qué no, ésa era su respuesta cuando los lugareños se sentían intrigados por su presencia. La habían invitado a pasar unos días en los Altas Tatras, por qué no, respondió. Y aquella mañana había salido a pasear. ¿Este camino o ése? Así, sin saber muy bien por qué, había tomado el camino entre la iglesia evangélica y la católica y había llegado al cementerio. Desde allí no podía proseguir el paseo, pero se detuvo un momento, las manos heladas, la tristeza nublándole la vista y pensó: “Éste es un buen lugar para pasar toda la eternidad”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-2632836552651350891?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/2632836552651350891/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/02/aquel-era-un-buen-lugar-para-pasar-toda.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/2632836552651350891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/2632836552651350891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/02/aquel-era-un-buen-lugar-para-pasar-toda.html' title=''/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/S3kYtQuPdtI/AAAAAAAAAGU/HAQTa_oEgeM/s72-c/P1100005.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-4980438011211250895</id><published>2010-01-20T00:07:00.000-08:00</published><updated>2010-12-17T04:26:52.883-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><title type='text'>Próxima estación: Esperanza</title><content type='html'>El viaje había sido agotador. Miles de kilómetros con todos los percances imaginables y los inimaginables. Pero, al fin, estaba en casa. Madrid me acogía en sus brazos como siempre. Canciones de Sabina, recuerdos varios y ese maravilloso bocata de calamares tirada en el suelo de la Plaza Mayor. Hacía bastante frío, pero Madrid me pareció el lugar más cálido del mundo. Un buen sitio para vivir y para soñar. Y allí estaba yo, en su metro, el lugar idóneo para imaginar vidas ajenas, para ponerle historias a esas caras inexpresivas que pueblan las grandes ciudades. El viaje había consumido tanta energía que a duras penas conseguía articular algún pensamiento coherente. Y entonces…&lt;br /&gt;Entonces subió él. Inmediatamente la poca materia gris que había quedado a salvo de los vaivenes de medios de transporte varios se fijó en él. Era alto, no excesivamente delgado, no excesivamente fuerte y no especialmente guapo. Al menos, no era el tipo de guapo en el que todas las mujeres estamos de acuerdo. Era un guapo a mi estilo: barba, aire despreocupado, brazos largos para perderse en intensos abrazos. Subió al metro de la línea 4 en dirección a Argüelles, en la estación “Esperanza”. Maravillosa coincidencia, pensé. Él se sentó en frente de mí y sacó un libro del bolsillo interior del chaquetón. Adoro saber qué lee la gente porque estoy convencida de aquello de “dime qué lees y te diré cómo eres”. Pero en su caso me fue imposible adivinarlo. Su libro era un viejo ejemplar ajado y sin cubierta, gastado por el paso del tiempo y las múltiples lecturas. Aquel libro lo decía todo. En estos días la gente estúpida anda como loca comprando libros electrónicos como si por tener almacenados miles de datos algo cambiara en su estúpido cerebro. En estos días en que lo digital destruye a su paso toda la belleza que contiene lo analógico, allí estaba él con su libro viejo sin cubierta, disfrutando del placer que sólo puede dar un libro, refugiándose en sus páginas como el que se refugia en aquel viejo amigo que nunca le falla. No sé qué estaba leyendo, pero durante las siguientes estaciones del metro, leí con él. En sus ojos, el placer intenso de la lectura. Recordé cuántos libros en mi vida me habían salvado de la estupidez y el fracaso, tan común en los humanos. Me vi a mí misma como la niña con gafotas que fui, sin amigos, sola, pero salvada por aquellos libros; siendo un pirata, una princesa, un niño que huía en una barca río abajo o cualquier otra cosa. Y supe que lo amaba profundamente. Esa atracción primaria, casi infantil, se había convertido en un amor limpio, profundo, con un vínculo irrompible: el de los solitarios que tienen como única arma de defensa un libro viejo, gastado y sin cubierta.&lt;br /&gt;Pero uno no siempre puede estar a resguardo y llegó mi parada: Avenida de América. Y resultó que él también viajaba desde la Esperanza hasta América (ésa a la que cantaba Nino Bravo, ya saben, “cuando Dios hizo el Edén pensó en América”). Se bajó y durante unos minutos lo seguí. Sentía unas ganas tremendas de gritarle: te quiero desde siempre, desde mucho antes que ambos existiésemos, desde el albor de los tiempos, hemos viajado juntos por mundos maravillosos aún sin saberlo, hemos hecho el amor miles de veces, hemos llorado y hemos reído juntos. Quería decirle tantas cosas, pero al final no dije nada. Sólo lo seguí hasta que nuestros caminos se separaron y entonces sentí un vacío tremendo, como cuando te arrebatan injustamente algo que por derecho te pertenece. Me paré un segundo, respiré profundamente y seguí mi camino “como siguen las cosas que no tienen mucho sentido”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-4980438011211250895?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/4980438011211250895/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/01/proxima-estacion-esperanza.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/4980438011211250895'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/4980438011211250895'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2010/01/proxima-estacion-esperanza.html' title='Próxima estación: Esperanza'/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-3346542778822087625</id><published>2009-10-24T03:15:00.000-07:00</published><updated>2010-12-17T04:27:13.446-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><title type='text'>David</title><content type='html'>NOTA: A José Mª Morales por estar en el germen de la idea, por sus reflexiones antropológicas, sus vídeos y su infinita paciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Querido David:&lt;br /&gt;Hoy me he dado cuenta de que eres del todo insoportable y me he dicho: “que lo aguante su santa madre”. Así que ya ves, he recogido mis cosas y me voy. No me busques, porque procuraré que no me encuentres. Mírate lo tuyo, que cada día va a peor. Y no te preocupes que seré inmensamente feliz sin ti.&lt;br /&gt;Eva”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nota estaba ahí, en el escritorio. La letra era clara, limpia, no había en ella ni un solo trazo de desasosiego ni de tristeza. Era una letra de persona segura, con las ideas claras. La leyó varias veces antes de darse cuenta del significado de aquellas palabras. Eva no estaba. Cuando pudo reaccionar abrió cuidadosamente el armario con la esperanza de que todo fuera una broma pesada. Pero no. No había rastro de Eva. La sensación de vacío lo inmovilizó durante algunos segundos. ¿Y ahora qué?&lt;br /&gt;Se apoyó en la cama y lloró amargamente. Nunca había llorado de aquella manera. De hecho, era incapaz de recordar la última vez que había llorado. La verdad es que no era un llanto de pena. No se sentía triste ni desafortunado. No era un llanto de dolor. La pérdida de Eva no le dolía. Desde hacía tiempo sabía que aquello era insalvable, que se había abierto un abismo entre ambos que convertía aquella relación en un infierno. Sólo había que asumirlo y él había sido incapaz. Lloraba porque se sentía tremendamente estúpido, por el tiempo que había perdido y por el que le había hecho perder a ella. Lloraba por las veces que la había traicionado, por los besos a escondidas en la cama de su mejor amiga. Lloraba por su cobardía y por la valentía de ella.&lt;br /&gt;Estuvo así un buen rato. Inmóvil, frágil, desprotegido. Hasta que no pudo más. Se levantó, se fue al cuarto de baño, se lavó la cara y se miró al espejo. En cierta forma se sentía aliviado. La marcha de Eva lo había liberado. Lo había liberado de aquella relación enfermiza y de la responsabilidad de tomar una decisión. Aunque también sentía que le habían privado del derecho de decidir. Todo era muy confuso.&lt;br /&gt;Fue al frigorífico y cogió una lata de cerveza bien fría. Se quitó los zapatos y los dejó tirados de mala manera en el pasillo. De repente, esa sensación de libertad recuperada lo alivió un poco.&lt;br /&gt;Se repanchingó en el sofá y encendió la tele. Estuvo durante horas viendo la caja tonta sin saber muy bien qué estaba viendo. Su mente se había quedado en blanco, había dejado de pensar. Simplemente, disfrutaba de su nuevo estado de soledad. Poco a poco se fue quedando dormido. Había sido un día duro en el trabajo y el llanto profundo e inesperado habían acabado con la poca energía que le quedaba.&lt;br /&gt;Durante el sueño vio a Eva que le decía: ves qué bien estamos separados. Y realmente ella estaba bellísima, radiante. Sus ojos irradiaban la misma luz de alegría que cuando se conocieron.&lt;br /&gt;Cuando se despertó, esbozaba una ligera sonrisa. Se le había pasado el dolor de cabeza y de repente su cerebro empezó a funcionar a una gran velocidad: tenía que hacer la compra, reorganizar el tema de la limpieza, tenía que hacer cuentas para ver cómo pagaba la hipoteca y las facturas. Estaba deseando recuperar su vida. Quedar con sus amigos. Retomar viejos hobbies. Y, por primera vez en mucho tiempo, vio a Eva con otra perspectiva, no como ese lastre en el que se había convertido en los últimos meses. Cogió el móvil, llamó a su mejor amigo y en media hora estaba tomándose una cerveza en el bar de siempre y riéndose de cosas triviales.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-3346542778822087625?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/3346542778822087625/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2009/10/david.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/3346542778822087625'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/3346542778822087625'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2009/10/david.html' title='David'/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-6771885807219967293</id><published>2009-10-17T02:04:00.000-07:00</published><updated>2010-12-17T04:27:31.325-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><title type='text'>La rebelión de Eva</title><content type='html'>NOTA: A Mercedes Comellas por inspirarme la mitad del relato. A cierta personita que no puedo nombrar, pero ella sabe quién es, por inspirarme la otra mitad. Y a todos los capullos que han pasado por mi vida por proporcionarme el material literario para los detalles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“A Eva le gustaba estar morena y se tumbaba cada tarde al sol, &lt;br /&gt;nadie vio nunca a una sirena tan desnuda en un balcón”.&lt;br /&gt;Joaquín Sabina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El té calentito en sus manos aliviaba el frío. Fuera hacía un viento espantoso y la nieve caía con fuerza. Había llegado a casa con la nariz toda roja y las manos tiritando, por qué demonios no habría cogido unos guantes. Pero ahora se sentía a salvo. Se había quitado las botas mojadas, se había preparado un té y estaba ahí, frente a la ventana, viendo la nieve caer y preguntándose qué hacer.&lt;br /&gt;Las cosas con David no iban del todo bien. Ambos lo sabían, pero ninguno quería darse cuenta. Había demasiado rencor, demasiados reproches en cada mirada, en cada palabra, en cada gesto. Habían dejado de amarse, pero ninguno lo decía por miedo a que al decirlo la verdad acabará convirtiéndose en una losa demasiado pesada.&lt;br /&gt;Parecían una pareja feliz, como tantas otras. Pero no lo eran, como tantas otras. Algo se había roto entre ellos, algo que era difícil de enmendar. La cosa empezó como empiezan estas cosas. Un día se dieron cuenta de que la atracción se había perdido. Ya no se buscaban a cada instante. Ni deseaban al otro más que a sí mismos. Después de eso dejaron de hacer el amor. En ese momento, supieron que todo estaba perdido. Sin embargo, siguieron viviendo juntos. Un poco por costumbre. Un poco por pereza. Un poco por el que dirán. Un poco por no querer asumir el fracaso. Y fueron pasando los días. Uno, tras otro. Monótonos, grises. Lo que antes eran virtudes se convirtieron en defectos. ¿Es que siempre tienes que reírte con esa risa tan escandalosa? ¿Es que no puedes dejar el cepillo de dientes en su sitio? ¿Es que te piensas tirar todo el día tirado en el sofá? ¿Es que tienes que estar todo el día con tus amigos? ¿Es que no había más tela para la falda? Uno, tras otro. Monótonos, grises.&lt;br /&gt;Lo peor eran las reuniones familiares. Esas largas y tediosas sesiones con la sonrisa falsa durante horas y jugando a ser la parejita perfecta. ¿Para cuándo los niños? Preguntaba la tía solterona plasta. Téngalos usted, señora, no ve que no nos aguantamos, que hace meses que no lo hacemos, que su sobrino es un rematado caprichoso, consentido y egoísta. La furia le subía hacia arriba creándole un espantoso dolor de cabeza. Aunque sólo lograba articular una leve sonrisa y un “ya se verá, somos jóvenes todavía, hay que pagar la hipoteca, ya sabe”. O esa madre entusiasta: “hay que ver que nuera tan guapa tengo, cada día hacéis mejor pareja, vaya si tiene buen gusto mi niño”. Si, tiene un gusto excelente para flirtear con mis amigas. Y la pobre sonreía con la poca energía que le quedaba: “Favor, que usted me hace; además, como bien dice su hijo, me estoy poniendo un poco llenita, pero, a ver qué le vamos hacer, yo salgo a mi abuela, ya me lo dice mi padre: tú eres como mi madre, bajita y rechoncheta”. Así horas y horas. Hasta que acaba la pesadilla. Llegaban a casa y empezaba la otra: ¿Por qué has tenido que decirle a mi madre que te digo gorda? Ay, David, no le he dicho que me digas gorda, sino llenita, aunque en realidad lo que me digas es gorda, pero vamos, que ha sido un comentario inocente, siempre tienes que sacarle punta a todo. Un comentario inocente, me cago en la leche, Eva, tú nunca haces comentarios inocentes. Y así, horas y horas, de nuevo. Hasta que vencido por el sueño se iba a la cama sin un triste “buenas noches”. Entonces Eva se quedaba en el sofá durante el resto de la noche, viendo películas tristes, comiendo chocolate y llorando en silencio, que es la peor forma de llorar. Sentía una mezcla de rabia, pena, resignación y asco de sí misma que ni siquiera le dejaban llorar a gusto.&lt;br /&gt;- Anoche no te oí llegar a la cama.&lt;br /&gt;- Me quedé dormida en el sofá viendo la tele.&lt;br /&gt;Fin de la conversación matutina. Y, de repente, el silencio. Ese silencio frío que le desgarraba el alma. Ese mismo silencio que se crea en los velatorios a ciertas horas de la madrugada en las que ya se ha dicho lo obvio. El silencio de una sala de espera de hospital cuando todo el mundo está rezando por un enfermo muy grave. Ese silencio que se le metía dentro del oído en forma de pitido y no la dejaba respirar, ni sentir, ni vivir.&lt;br /&gt;Y ahora estaba aquí, con los pies aún húmedos, el té caliente en las manos y la cabeza más lúcida que nunca. De repente, frente a aquella nieve blanca que veía a través del cristal empañado, lo supo. ¿Cómo no lo había visto antes? Aquella situación era insostenible, ella se merecía otra cosa, alguien que la quisiera, que la deseara, que le hiciera el amor con pasión, que la sorprendiera de vez en cuando con una rosa en la cama y todas las demás cursilerías. Y no al soplagaitas de David. Es más, estar con él y estar sola no suponía una gran diferencia. Mejor estar sola y al menos se ahorraba las comidas familiares.&lt;br /&gt;Así que bebió el último sorbo de té. De un respingo fue a la cocina, lavó la taza y la colocó en su sitio. Fue a la habitación, cogió una silla, abrió el armario y se aupó para coger la maleta más grande que tenía. Empezó a meter cosas como una loca. Y en quince minutos ya lo tenía todo recogido. Se puso un poco nostálgica al pensar: “toda una vida resuelta en quince minutos”. Pero el estado eufórico que la embargaba no la dejó parar. Abrió el primer cajón del escritorio, cogió papel y lápiz y escribió:&lt;br /&gt;“Querido David:&lt;br /&gt;Hoy me he dado cuenta de que eres del todo insoportable y me he dicho: “que lo aguante su santa madre”. Así que ya ves, he recogido mis cosas y me voy. No me busques, porque procuraré que no me encuentres. Mírate lo tuyo, que cada día va a peor. Y no te preocupes que seré inmensamente feliz sin ti.&lt;br /&gt;Eva”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerró la puerta de aquella casa por última vez. Un aire frío le abofeteó la cara. Sin embargo, se sentía inmensamente feliz. Y, por primera vez, después de muchos años, le sonrió a la vida con una sonrisa franca, con esa sonrisa sincera de cuando era una niña. Y fue feliz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-6771885807219967293?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/6771885807219967293/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2009/10/la-rebelion-de-eva.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/6771885807219967293'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/6771885807219967293'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2009/10/la-rebelion-de-eva.html' title='La rebelión de Eva'/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-593542154558387921</id><published>2009-10-13T00:18:00.000-07:00</published><updated>2012-01-04T14:38:48.653-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><title type='text'>Eva</title><content type='html'>NOTA: A José María Morales por estar en el germen de la idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A la mujer le dijo: “Multiplicaré los trabajos de tus preñeces. Con dolor parirás a tus hijos; tu deseo te arrastrará hacia tu marido, que te dominará”.&lt;br /&gt;Génesis, 3, 15&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Querida Lilith:&lt;br /&gt;Pienso mucho en ti. Este Adán es insufrible. Ya no puedo más. Se pasa todo el día mandando. A mí me tocan los niños, la casa, recoger la leña, preparar la comida y todo lo que se te pueda ocurrir. Me siento atrapada. Sin salida. Como si no hubiera venido al mundo nada más que para él.&lt;br /&gt;¿Y tú qué tal por el Mar Rojo? Ay, chica, cómo te envidio. Muchas veces me digo a mí misma: “ay, si yo fuera como Lilith”, “si yo fuera capaz de dejar a Adán”. Pero, no puedo, nena. Y todo por la dichosa maldición. No puedo vivir sin él. No sabría describirlo, pero cuando no me hace caso (que son las más de las veces) me siento muy desdichada. Ya sabes, es como si no pudiera ser alguien al margen de él. Como si me arrancaran algo de mí cada vez que no está. Y, claro, comprenderás que así no se puede vivir. Día y noche al dictado de su voluntad.&lt;br /&gt;Desde que nos expulsaron del paraíso las cosas entre nosotros sólo han ido a peor. Antes, vivíamos más o menos felices. Ya sabes, nos pasábamos el día desnudos y ociosos y sin otra preocupación que la de alimentarnos. Ahora nos pasamos el día discutiendo. Cuando no es por la dichosa manzanita es por los niños (no conseguimos que Caín y Abel se comporten como hermanos, siempre están tirándose los trastos a la cabeza, y cualquier día ocurre una desgracia, acuérdate de lo que te digo) y cuando no es por el sexo. Chica, yo no sé qué le ves. Cuando le hago esa misma pregunta a Adán se enfada, hay algo sobre vosotros que no le gusta nada. Bueno, de hecho, le irrita que yo tenga algún tipo de relación contigo. Se pone muy nervioso cuando digo tu nombre y empieza a lanzar improperios uno detrás de otro a tal velocidad que soy incapaz de entender lo que me dice. Y que si eres una tal y que si eres una cual. “Ésa, ésa lo que es es un demonio”, me grita mientras sale de casa hecho una fiera y pega un portazo. De hecho, esta carta la escribo aprovechando que está bebiendo vino como un condenado en un sitio de mala muerte que ahora le ha dado por frecuentar. Así que yo aprovecho este ratito de soledad para mis pequeñas rebeldías (sin que él se entere, por supuesto).&lt;br /&gt;Pero, volviendo al tema, que eso del sexo a mí no me va. Yo me quedo allí, mirando al techo, contando los minutos para que acabe (y anda que no tarda) y cuando acaba yo estoy igual que al principio o peor. No sé, tal vez es como las tortitas y hay diferentes formas de sazonarlas según el gusto. Pero no me atrevo ni a planteárselo. Así que paso el trago como puedo. Menos mal que con esto de la bebida está cada vez menos fino.&lt;br /&gt;Y nada, querida, que no sabes cuánto te envidio. Me siento tan sola, tan vacía. Pero tampoco puedo llorar delante de él ni contarle lo que me pasa. Eso no pasa por mis obligaciones de buena esposa. Claro, que yo me pregunto, ¿soy algo al margen de buena esposa? Y las respuestas no son muy alentadoras. Soy para el otro, en función del otro: buena esposa, buena madre, buena vecina. Pero, ¿quién es Eva como individuo? No lo sé. ¿Tú sentías esto cuando estabas con Adán? ¿Cómo cambió tu vida después de dejar el paraíso? ¿Es verdad todas esas historias que cuentan por ahí de que te comes a los niños y no sé qué más? Ay, Lilith, espero tus palabras de consuelo para no sentirme tan desdichada. Ojalá pudiera ir a visitarte y que me contaras. Pero Adán me mataría. Mucho me temo que estoy condenada a él hasta que me muera. Y esto me produce una infinita tristeza que no soy capaz de expresar con palabras. Sólo puedo llorar y llorar, como lo hago ahora.&lt;br /&gt;Gracias por tu tiempo y por ser tan valiente.&lt;br /&gt;Te admira: &lt;/div&gt;Eva&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-593542154558387921?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/593542154558387921/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2009/10/eva.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/593542154558387921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/593542154558387921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2009/10/eva.html' title='Eva'/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8393281008456173476.post-2739741548555312240</id><published>2009-10-12T00:12:00.000-07:00</published><updated>2012-01-04T14:37:31.977-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><title type='text'>Lilith</title><content type='html'>Recorrer un cuerpo desnudo siempre es una aventura. El pelo, el cuello, los senos. Lilith observa con curiosidad su reflejo. Las arrugas de su rostro, las canas de su pelo, lo blando de sus formas. Nunca le gustó demasiado su reflejo. Sus manos, frías, acarician suavemente su estomago y, con la quietud que enseñan los años, baja como si de un breve susurro se tratara. Su sexo palpitante la espera inquieto. Lilith lo ignora. Le gusta verse en el espejo, en realidad lo odia, pero hoy lo necesita. Hoy, busca sentir por ese cuerpo abandonado a su suerte lo que ninguno de los que lo hicieron suyo sintieron: amor. Pero, de repente, recuerda que el amor no existe, al menos para ella. Su mano se introduce en su sexo que la acoge deseoso, hinchado de placer y… cálido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su cuerpo comienza a estremecerse. Sensaciones que creía olvidadas vuelven a surgir. De repente, recuerda que lo mejor del sexo son los cambios de ritmo. Entonces, para, se sienta en la cama y empieza a llorar. Está sola. Y lo peor es que siempre ha estado sola. Ninguno de sus amantes supo descubrir en ella algo más allá de su cuerpo. Ninguno se enamoró de su sonrisa. Ninguno se acordó de ella al ver un amanecer. Ninguno. Nunca le importaron esas cosas, pero hoy sí. El llanto de Lilith es desgarrador. Llora por la soledad, llora por los fracasos, llora porque las princesas no son bellas y los príncipes nunca las rescatan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana, cuando vuelva al trabajo, volverá a ofrecer esa sonrisa vacía que hace que muchos crean que es feliz. Mañana, cuando vuelva al trabajo, volverá a fingir que su vida es perfecta, que no tiene problemas, que no le importa lo que los demás puedan pensar de ella. Mañana, cuando vuelva al trabajo, volverá a ser fuerte. Hoy, desnuda, en medio de una noche fría y con la soledad como único acompañante de cama, no puede fingir más. Le gustaría gritar al mundo que está harta de todo. Harta de tener una madre histérica. Harta de ser Doña Perfecta. Harta de ir cubriendo huequitos de soledad con sucedáneos de amor. Harta de las noches frías como aquella. Harta de su cuerpo. Harta de sus años. Harta de ese maldito espejo que no deja de mirarla y de escupirle la verdad a la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El llanto de Lilith se ha hecho ahora callado, se ha convertido en un leve quejido, apenas un frágil murmullo en mitad de una noche oscura, oscura y fría. La inmensidad de la cama y lo insignificante de su cuerpo le hace caer en la cuenta del estado de indefensión en el que se encuentra. Su llanto cesa. Se levanta de un golpe de la cama, como si se hubiera recuperado de pronto. Se dirige al cuarto de baño y abre el grifo de la bañera. Las lágrimas, mezcladas ahora con el agua caliente que va deslizándose por su cuerpo,  vuelven a nublar sus ojos. Tengo que ser fuerte. Tengo que ser fuerte. Tengo que… Lilith se vuelve a derrumbar: de cuclillas en la bañera, con el agua cayendo insistentemente, como caen todas las cosas importantes de la vida, se pregunta qué coño le pasa, por qué demonios se siente así, cómo va a salir de esa tristeza que le encoge el alma y que la tiene abrazada tan fuerte que es imposible deshacerse de ella. Tengo que ser fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Lilith tuviera que definir el dolor diría de él que es la pérdida de inocencia. Y eso es lo que le pasa. Por eso llora de esa forma en aquella bañera. Sabe demasiadas cosas, o demasiado pocas. Sabe que el mundo es complicado cuando eres mujer, tienes cuarenta años y nadie te espera al llegar a casa. Sabe que los sueños a veces juegan malas pasadas. Sabe que los sentimientos lo único que hacen es daño. Sí, eso es lo que le pasa. Ha perdido la inocencia, se le han acabado los sueños, ha conseguido todo cuanto quería conseguir, ¿y ahora qué? ¿Cómo hace para afrontar la diferencia entre lo que imaginó que sería y lo que finalmente fue? ¿Cómo hace para dejar de llorar, para dejar de enamorarse de todo lo que le rodea?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo que ser fuerte, se repite insistentemente. Deja de llorar, ya está Lilith, no es para tanto, tienes que ser fuerte. Poco a poco, logra salir de aquel estado de ensimismamiento. El agua sigue cayendo, sigue mojando sus cabellos, resbalando por sus hombros, deteniéndose un instante en su abdomen y bajando por sus piernas. Lilith vuelve a armarse de valor, cierra el grifo: con lo necesaria que es el agua y yo derrochándola inútilmente, piensa. Se coloca su albornoz azul. Está un poco viejo, pero a ella le gusta; los años lo han hecho más suave, además de testigo de noches como aquella y de otras en las que la mentira de la vida había conseguido engañar a Lilith unos momentos. Gira la cabeza y ahí está esperándola otra vez: el maldito reflejo del espejo. ¿Tú de qué vas? ¿Qué quieres? ¿No estás harto de perseguirme? Déjame en paz. Pero el espejo insiste y Lilith hoy no tiene ganas de discutir. Mientras se observa con curiosidad, como si nunca antes lo hubiera hecho, se da cuenta de que Carmen tal vez tenga razón y debiera empezar a usar esa crema antiarrugas que tan fervorosamente le recomienda. Pero, qué está diciendo, un carajo para Carmen, para la crema y para todo el que crea que ser mujer se reduce a estupideces como aquella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dirige al salón, pasa un dedo por sus libros, busca algo que la reconforte, pero se da cuenta de que la literatura alegre no está entre su favorita. Mañana se acercará a la librería de Pedro, hace tiempo que no lo ve (y aún mucho más que no se van juntos a la cama), tontearán un poco, como siempre, y Lilith le pedirá consejo: quiero dejar de leer cosas tristes, ¿qué me recomiendas?; Pedro soltará su discurso de entendido en la materia (aunque, en realidad, no tenga mucha idea) y ella acabará comprando el libro que le dé la gana. Siempre ocurre así. Al pensar en Pedro, en la cara de Lilith se esboza una sonrisilla entre maligna y picarona. Un montón de recuerdos se le amontonan en la mente. De repente, se siente un poco menos sola. Hojea un par de libros de poesía y confirma entonces una certeza que le ronda en la cabeza desde hace un tiempo: ¡qué idiotas somos los seres humanos!, y ¡qué absurdos somos cuando creemos estar enamorados! Relee varias veces su poema favorito de Safo:&lt;br /&gt;Ya se ocultó la noche&lt;br /&gt;y las pléyades. Promedia&lt;br /&gt;la noche, pasa la hora&lt;br /&gt;y yo duermo sola&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lilith ha leído miles de veces ese poema y aun así no puede evitar estremecerse cada vez que vuelve a cobrar vida en sus labios. Un cosquilleo le recorre la espalda: lo peor no es que duerma sola esa noche, lo peor es que hay noches en las que se despierta a horas un poco intempestivas, mira a su lado y ve que otro cuerpo llena el hueco de su cama que hoy nadie cubrirá, se queda mirándolo fijamente durante mucho rato y  descubre que también está sola. Lo peor no es estar sola, lo peor es sentirse sola. En algún lugar de su memoria, existe una noche, una sola noche, en la que no durmió sola. Aún era joven, su turgente pecho aún estaba en su sitio y aún la vida no le había enseñado a ser la cínica en la que se había convertido, entonces había un muchachito del que creyó estar enamorada. ¿Cómo se llamaba? Había pasado demasiado tiempo. Esa noche, había descubierto que bajo esa niña que todos creían buena latía el corazón de una mujer; esa noche descubrió todo el romanticismo que encierra el sexo; esa noche se sintió amada y con capacidad para amar; esa noche se sintió feliz. Después, el muchachito desapareció, encontró a alguien mejor que ella a quien dedicarle su cariño. La historia se repetiría más veces, pero ninguna le causó tanto dolor ni determinó tanto su forma de relacionarse con los hombres y de entenderse a sí misma como aquella. La inseparable amiga de Lilith, Tristeza, hizo amago de querer reaparecer; pero algo había en su mente que se lo impidió, el cupo de lágrimas por todo aquello hacía bastante que se había cubierto con creces. Depositó el libro de Safo con cuidado y recordó que algún día debería retomar la lectura de El segundo sexo. Con ese pensamiento en la cabeza se dirigió a la cocina, cogió una manzana y empezó a devorarla mientras regresaba a su cuarto. Sosteniendo la manzana en la boca, se quitó el albornoz y se recogió el pelo, en el que ya asomaban algunas canas, con un moño que dejaba fuera algunos mechones que le caían sobre el hombro de forma muy sensual. Se sentó en la cama a terminar su manzana. Le daba pequeños mordiscos que saboreaba lentamente. Abrió las piernas, subió la cabeza y miró desafiante al espejo. La soledad ya no le parecía tan terrible. Su mirada volvió a recorrer el reflejo que esa noche empezaba a hacerse familiar. Estuvo un rato mirando su cara: siempre se había considerado un patito feo que nunca se convertiría en cisne. Ahora, estudiando cada una de las facciones que componían aquel rostro se dio cuenta de que, efectivamente, no era un cisne; pero supo que tampoco era un patito feo, simplemente un patito. Bajo los ojos y se detuvo en la parte más odiada de su cuerpo: su pecho, demasiado grande, demasiado caído, demasiado…Sin embargo, pensó que tal vez había sido demasiado cruel con él, un poco injusta incluso y decidió firmar el armisticio. En su barriguita estuvo poco tiempo, no quería volver a plantearse la idea de hacer dieta, era inútil, nunca lo conseguía y siempre acababa un poco frustrada. Siguió bajando, había terminado su manzana, la idea de tener las piernas abiertas y estar mirándose en el espejo la excitaba mucho. Se quedó fijamente contemplando sus labios, la forma que dibujaban, el vello que los cubría,… Recordó cuando esos labios eran aún virginales, cuando aún no sabían lo que era eso que algunos llaman pecado, cuando aún eran impúberos y ella se preguntaba curiosa cómo sería aquello de ser mujer. Recordó todo aquello con ternura, con un poco de nostalgia incluso, pero sin desear volver a aquella época (la inocencia le aburría y se había pasado toda la vida huyendo de ella como para querer ahora recuperarla). Echó una breve ojeada a sus piernas, sin depilar, como casi siempre, pero bellas de todas formas; y volvió enseguida a su sexo. Él ya sabía lo que venía ahora y empezaba a mutar de nuevo, volvía a hincharse y a subir de temperatura. Lilith lo examinaba con esa cara de salida que tanto gustaba a los tíos con los que llevaba follando toda su vida. Su mano volvió a introducirse en su sexo. Sin duda, lo mejor eran los cambios de ritmo inesperados, pero a falta de pan, bueno es uno mismo. Comenzó despacio, curioseando por entre sus piernas, rozando levemente sus muslos, acariciando suavemente su monte de venus, dando tiempo a que su cuerpo se preparara para las acometidas que le esperaban. Con la otra mano se perdió por su pecho, lo tocaba muy dulcemente, sin prisa, deteniéndose en cada  milímetro de su piel. Sólo le daba pena no poder besarse, le hubiera gustado que una lengua, húmeda y cálida, recorriera los lugares en los que sus manos estaban haciendo un buen trabajo. Decidió que era la hora de cambiar el ritmo. Su dedo se desplazaba con rapidez por su sexo, se trataba de un territorio bastante conocido. Se tumbó en la cama, ya no podía ver el espejo, así que sintió que recuperaba la intimidad. En medio de aquella silenciosa noche aparecieron sus gemidos, comedidos primero, salvajes después. Su mano se movía lentamente de nuevo, sólo escuchaba su respiración jadeante hasta que decidió que tenía que cambiar el ritmo otra vez, lo hizo progresivamente. Gemía, movía la mano, se agarraba a la almohada, gemía, movía la mano, sí, sí, sí. Lilith se corrió. Un suspiro de alivio, un rato en la cama con la mirada perdida respirando a intervalos y un sueño reparador. Mañana sería otro día.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8393281008456173476-2739741548555312240?l=refugioparasolitarios.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/feeds/2739741548555312240/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2009/10/lilith.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/2739741548555312240'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8393281008456173476/posts/default/2739741548555312240'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://refugioparasolitarios.blogspot.com/2009/10/lilith.html' title='Lilith'/><author><name>Antonia Ceballos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11595475950820769698</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_8ohJJJRFbu4/StNvx9PvI4I/AAAAAAAAAAg/58Uk1HtNcUE/S220/P1000655.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
