miércoles, 24 de marzo de 2010

Carta a un amigo que se va

NOTA: A Miguel, que sigue en nuestros corazones

Querido amigo:

Podría decir todas esas cosas bonitas que se dicen en estos casos. Que fue un placer conocerte. Que por qué te has ido. Que cuesta hacerse a la idea de que tu risa no llenará más noches. Que te echo de menos. Que no te demostré cuán importante eras para mí. Que siempre anduve en otras cosas. Que ahora me arrepiento. Que me duele no haber podido decirte adiós. Que tu ausencia se hace insoportable ¡Qué se yo! Podría decir tantas cosas, pero para qué si no vas a volver.

Dicen que algo se muere en el alma cuando un amigo se va. Hoy sé que es verdad. Algo se ha muerto dentro de mí contigo. Me quedan fotos, recuerdos, canciones y tantas y tantas noches robadas al sueño para apurar el hilo frágil de la vida. Pero me faltas tú, tú y ese trozo de mi alma que se ha ido contigo, tú y el timbre de tu voz, tú y la textura de tus manos, tú y tus benditas locuras, tú.

Sin embargo, las cosas cambian poco. Y hoy en lugar de hablar de ti, voy a hablar de mí, de nuevo. Nos pasamos la vida hablando de nosotros mismos, así nos luce el pelo. Aún así quiero hablar de mí porque me has dejado sola, y eso no se le hace a una amiga. Y eres tan canalla que en lugar de enfadarme contigo, que es lo que te mereces, estoy triste. No estoy sola de no tener a nadie más, estoy sola de querer estar contigo y no poder estarlo; estoy sola de llamarte y que no me contestes, sola de pensar que todo se acabó, así sin más. Una soledad complicada de sobrellevar la mía. Y es que uno construye su vida con otras personas y si le falta alguna, le falta un pilar y la casa, si no se cae, se tambalea.

Querido amigo, te contaré una historia. Hubo un tiempo en que yo estaba aún más sola que ahora, un tiempo en que todo lo veía oscuro, un tiempo en el que se me había olvidado sonreír. Un día, mi vida cambió. Cambió mi ciudad. Cambiaron mis circunstancias. Y llegaste tú, y otros amigos más, algunos se quedaron en el camino, otros siguen intentando aliviar mi soledad pese a mi tozuda insistencia de permanecer en el margen de la desolación. Entonces me sentí un poco menos sola. Llegó un día en que pude decir “mis amigos” con la boca bien grande y con la convicción de estar en lo cierto. Y tú estabas entre esos amigos.

Querido amigo, pasaste a formar parte de mi historia, a ser un personaje más del libro en blanco que es la vida. Te ganaste, por derecho, un trocito de mi alma, ese que ahora se va contigo. Y yo me sentía muy dichosa. Eras mi amigo. Había veces que no te entendía, supongo que también habría veces en las que tú no me entendías a mí, esas cosas pasan. Pero continuamos escribiendo juntos páginas del libro. Muchas tardes, muchas noches, muchos cafés, algunos cumpleaños y algunos conciertos del libro llevan tu nombre.

Pero te has ido, querido amigo.¿Y ahora qué? Para ti es muy fácil, pero los demás nos quedamos aquí y la angustia del “y si” nos atormenta y la soledad del “ya nunca más” martillea incesante nuestros oídos. Y es que este vacío, esta soledad; ésta en concreto, no hablo de otras de otro tipo más o menos desconsoladas, ya no hay forma de calmarla. Esta herida escuece hoy más de la cuenta y me desgarra el alma y me arranca las lágrimas que están empapando este papel. Mañana probablemente deje de doler, pero cuando eche la vista atrás y me dé cuenta de que ha cicatrizado, entonces sí que me sentiré terriblemente sola. Y será una soledad mucho más triste que la que ahora siento, será “una soledad tan desolada” que decía el poeta. Y entonces, querido amigo, los recuerdos me resultarán mucho más insoportables que ahora. Tal vez, para ese entonces, ya pueda mirar las fotos en las que sales tú, pero ya no veré a mi amigo, veré a la soledad que me dejó. Tal vez pueda recordarte sin que algo se desgarre en lo más profundo de mi ser, pero ya no veré los momentos que vivimos juntos, veré tu ausencia, todos esos momentos de mi vida en los que tú ya no vas a estar. Tal vez, algún día, pueda, de una vez y después de tanto postergarlo, coger ese disco que me regalaste en el que se escucha tu voz y disfrutar de tus canciones, pero ya no será tu voz. Ya no. Querido amigo, ves, me has fastidiado, pero bien.

Y mientras ese momento llega, y puedo ver tus fotos, y puedo recordarte, y puedo escuchar tus canciones, y se cicatriza la herida, te echo de menos. Mientras todo eso llega, sólo me queda la soledad y esa vana esperanza que albergo algunas noches de que todo sea una terrible pesadilla de la que voy a poder despertar a la mañana siguiente. Vana esperanza. Vanas palabras éstas que gasto, sin grandes resultados, para explicar algo tan íntimo como la desolación que en mi mundo supone tu ausencia. Vano todo aquello en lo que empeñamos la vida y que nos impide disfrutar de las personas que nos importan mientras las tenemos cerca. Vanas estas lágrimas que nublan mi vista, vanas, pero son lo único que me queda. Llorar, así, a escondidas, en una soledad de distinto tipo (la de mi habitación) es la única forma que tengo de poder continuar, de poder sonreír y hacerme la fuerte cuando me encuentro con otros que también te conocieron y que también te llamaron “amigo”.

Querido amigo

6 comentarios:

  1. Nunca se olvida a ese ser querido, solo se aprende a vivir sin ese hueco que ha dejado, y aun así la herida duele una vez a la semana...
    Un abrazo!

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  2. hola, hoy me has hecho recordar tantas cosas que pase con ese muchacho que le dije amigo, teniamos planes para el futuro, vivir felices con nuestras esposas, y nuestros hijos, seguirnos viendo, frecuentarnos,contarles a nuestras esposas e hijos como nos conocimos,hacer fiestas por nuestra amistad, tantas cosas hermosas que nunca seran posibles iniciarlas, solo me quedan sus deseos de ir al extranjero y lograr una banda de rock.

    lagrimas que caen por mis mejillas por que extraño mucho a uno de mis mejores amigos...y en verdad quisiera que esto fuera una pesadilla, pero por desgracia no es asi.
    gracias por tu linda historia.
    saludos

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  3. que lindo, el amor hacia un amigo(a) que se va es irremplazable........... pero son circunstancias del camino y por eso "NUNCA SABES QUE TAN FUERTE ERES HASTA QUE SER FUERTE ES TU UNICA OPCION"........ AMIGOS HASTA DESPUES DE LA MUERTE...

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  4. estoy pasando por una perdida muy triste mi amigo se me fue, ya no lo volvere a ver, ni a su sonrisa ni sus locuras, el vacio que dejo no sera facil de llenar... nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes

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  5. el dolor de una pardida de un amigo es muy doloroso por que sabiendo que uno lo tubo al lado y no supo aprovechar los instantes mas lindos que el te ofrecio un feliz dia para el que lea esto

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